domingo, 16 de junio de 2013

EL SUEÑO DE UN DÍA DE VERANO

Así es como me imagino ese maravillosos día de verano... 
¡¡¡Una historia realmente fantástica chicos!!!

lunes, 10 de junio de 2013

Microrrelato del verano en el Ángel abia

El pasado viernes estuve en la clase de la señorita Elena con sus niños y niñas de cuatro años.
Hicimos un cuento a partir de la ilustración y el micro del verano.
Este es el resultado, espero que os guste tanto como a mí.

MICRORRELATO DE LOS/AS NIÑOS/AS DE 4 AÑOS DEL COLEGIO ÁNGEL ABIA

EL SUEÑO DE UN DÍA DE VERANO

Érase una vez una Princesa llamada Luna, tenía el cabello largo y dorado, sus ojos eran de color marrón y la boca  con los labios pintados…
Le gustaba jugar a todos los deportes, ver películas, comer, pero sobre todo lo que más más más de todo era pintarse y lo que menos, menos, menos, era que la ensuciasen el vestido o que la tirasen del pelo.
Vivía como casi todas las princesas en un castillo, pero  no era un castillo cualquiera este  estaba en el fondo del arenero del recreo del Colegio Ángel Abia y allí pasaba los días muy feliz hasta que
Un día estaban los/as niños/as de cuatro años jugando con sus cubos y palas en arenero haciendo un hoyo cuando de repente  la arena comenzó a temblar apareciendo poco a poco ante sus ojos sorprendidos un castillo enorme, la puerta se abrió y ante el miedo de los/as niños/as apareció la Princesa  que dijo:
-¡Hola niños y niñas!. No os asustéis, vengo de debajo de la tierra, he hecho un viaje larguísimo, mi nombre es Luna…
¿Por qué has salido? Le preguntaron.
Porque quería conoceros y saber a qué jugáis, contestó.
Los niños regalaron a la Princesa para que comiera toda clase de frutas, porque en su reino no existían.
De pronto se oyó una voz que decía:
En países lejanos donde el sol no se esconde
el verano descansa
en su casa de arena
Quien hablaba era el Sol.  Había salido porque había llegado EL VERANO.
Entonces la Princesa que traía una sorpresa decidió enseñarla a todos/as, era una perrita, (su mascota). La perrita olfateó  todas las cosas con curiosidad , pero lo que más le gustó fue una pequeña pelota, los niños jugaron con ella durante mucho rato, pero de repente….
Un timbre  y los niños y niñas corrieron a ponerse en fila, el castillo  con luna y su perrita dentro desapareció hacia el mundo de las Hadas y no volverían a verlo hasta la llegada del próximo VERANO.

Y colorín colorado.... esta historia se ha acabado.



sábado, 1 de junio de 2013

Microrrelatos en el aula de tres años del colegio Ángel Abia.

Socio busca a sus amigos

Érase una vez un perro que se llamaba Socio. Socio tenía manchas blancas y negras, era grande y tenía una cola muy larga.
A Socio le gustaba mucho chupar huesos, chuparse un dedo, dormir, comer, pero sin duda, lo que más le gustaba era jugar al escondite con sus cinco amigos.
Un día Socio y sus amigos decidieron jugar al escondite. A Socio le tocó quedar y sus amigos le dijeron " sólo puedes contar hasta tres, porque si cuentas más seguro que nunca nos encontrarás". Así que Socio ladró tres veces y empezó su aventura para encontrar a sus amigos, que seguro se habían escondido muy bien.
Lo primero que hizo es buscar por un bosque, en el que había árboles, un poco de nieve y a lo lejos se veía un sol. Siguió la dirección del Sol y llegó a una feria que estaba en un jardín y allí se encontró a dos caballitos, a los que preguntó.
- ¿ Habéis visto por la feria a mis amigos?. Ninguno de los dos caballitos les habían visto, por eso Socio se puso muy triste. Pero decidió salir de la feria y seguir buscando. Por el camino se encontró una mariposa con forma de corazón que le dijo que tampoco les había visto. La mariposa le acompañó hasta la playa donde había un castillo con forma de cara. Excavó en la arena , pero tampoco los encontró. Entonces Socio decidió subir al cielo, hasta el espacio donde se encontró con un niño que era marciano que le dijo que tampoco estaban allí sus amigos. En la Tierra, Socio llegó hasta un árbol que se estaba quemando, excavó para ver si estaban allí, pero... tampoco estaban. Salió corriendo y entonces vio un baúl donde había un niño. El baúl estaba cerrado y Socio se puso muy contento porque creyó que allí si que estarían sus amigos, pero resultó que tampoco estaban.
Siguió caminando y llegó a un lugar con mucha nieve donde había una casa nevada. Otra vez Socio creyó que dentro estarían sus amigos, pero no fue así.  Salió corriendo y se encontró por el camino con un ratón, un muñeco de nieve y con un motorista que casi le pilla y sin darse cuenta llegó hasta la China. Allí se encontró con un muñeco que no tenía ni ojos, ni nariz, ni orejas, ni boca, ni manos y que era muy raro que tampoco había visto a sus amigos.
Cansado de tanto viaje y aventuras, Socio se fue a su casa a descansar en su cama que era un baúl. Y aunque no les encontró se lo pasó pipa buscándoles.
Y colorín colorado esta historia se ha acabado.